Terapia

La piel también refleja lo que sientes.

Tus sentimientos cuentan. Y se ven.

Lo dermatológico y lo emocional están más unidos de lo que pensamos. Brotes que aparecen en épocas de estrés. Manchas que se agravan cuando dormimos mal. Picazón sin causa aparente que se intensifica antes de un evento importante. Acné adulto que reaparece justo cuando algo nos está pesando.

La Dra. Raisa Acosta es dermatóloga y terapeuta familiar. Su mirada en consulta combina ambas formaciones: cuando lo que aparece en la piel tiene componentes emocionales, los conversa, los acompaña y, si hace falta, hace referidos a colegas terapeutas con quienes mantiene un trabajo coordinado.

El cuidado dermatológico aquí no termina en una crema. Termina cuando la paciente entiende lo que le pasa, tiene las herramientas para acompañarse y se va con un plan que respeta tanto su piel como su momento.

Cuándo conviene incorporar la mirada terapéutica

Algunas señales que vemos seguido en consulta:

Dermatosis recurrentes

Cuadros que aparecen y vuelven sin causa médica clara: dermatitis, urticarias, brotes acneicos en edades adultas.

Síntomas asociados a estrés

Picazón, rascado compulsivo, alopecias por estrés (alopecia areata, efluvio telógeno), tricotilomanía.

Problemas de autoimagen

Cuando la relación con la piel y la apariencia genera ansiedad, evitación social o autocrítica desproporcionada.

Transiciones vitales

Pubertad, embarazo, menopausia, duelos. La piel cambia con lo que vivimos y a veces necesita ser acompañada con criterio.

No es terapia psicológica formal. Es la disposición de una dermatóloga que también escucha, cuando lo que está en la piel tiene su origen en otra parte.

¿Sientes que tu piel responde a tus emociones?

Conversemos. Una consulta de evaluación es el primer paso.

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